La primavera trae más horas de luz, temperaturas agradables y muchas oportunidades para salir a explorar junto a nuestros perros. Pero también es una época en la que aumentan algunos riesgos asociados al calor, los parásitos, las plantas y los cambios ambientales. Por eso, conocer los principales cuidados de perros en primavera nos permite disfrutar más de cada paseo y acompañarlos mejor durante esta temporada.
También es una temporada de cambios en su piel y pelaje.
Calor y paseos: reconoce las señales de alerta
Aunque la primavera todavía no alcance las temperaturas del verano, algunos días pueden ser suficientemente calurosos para generar problemas, especialmente durante el ejercicio.
El jadeo es una forma normal que tienen los perros de regular su temperatura. Sin embargo, un jadeo excesivo o descontrolado, acompañado de decaimiento, inquietud, babeo abundante, encías muy rojas, vómitos, desorientación, debilidad o incluso convulsiones, puede indicar un cuadro de sobrecalentamiento o golpe de calor. Estos signos requieren actuar rápidamente y buscar atención veterinaria.
Para prevenirlo, considera las siguientes recomendaciones:
- Prefiere los paseos temprano en la mañana o al final de la tarde.
- Lleva siempre agua fresca para mantenerlo hidratado.
- Busca lugares con sombra durante las salidas.
- Evita el ejercicio intenso en las horas de mayor temperatura.
- Nunca dejes a tu perro dentro de un vehículo estacionado, ni siquiera por unos minutos. La temperatura interior puede aumentar rápidamente.
¿El pavimento está demasiado caliente?
Antes de salir, apoya el dorso de tu mano sobre el pavimento por 10 segundos. Si no lo aguantas, tampoco es seguro para sus almohadillas: el suelo puede estar mucho más caliente que el aire y provocar quemaduras.
Si el suelo está demasiado caliente, cambia la ruta, busca superficies naturales o espera hasta que baje la temperatura.
Garrapatas: revisa a tu perro después de cada paseo
- Entre los dedos.
- Alrededor y detrás de las orejas.
- En el cuello.
- En las axilas.
- En las zonas donde la piel sea más fina o el pelo dificulte encontrarlas.
¿Encontraste una garrapata adherida?
Lo importante es retirarla lo antes posible y de manera adecuada:
- Utiliza una pinza de punta fina.
- Sujeta la garrapata lo más cerca posible de la piel, evitando apretar su cuerpo.
- Tira hacia arriba, de manera firme y continua, sin girarla ni dar tirones.
- Limpia la zona y tus manos después de retirarla.
No uses aceite, vaselina, alcohol directamente sobre la garrapata, calor ni otros productos para intentar que se desprenda.
Si no puedes retirarla correctamente o notas una reacción importante en la zona, consulta con un médico veterinario.
Plantas tóxicas: no todo lo que encuentra en el camino es seguro







Por eso, durante el paseo evita que tu perro mastique o ingiera plantas que no puedas identificar. No todas las plantas peligrosas son fáciles de reconocer y algunas pueden provocar problemas digestivos, neurológicos o cardíacos.
Si sospechas que consumió alguna, intenta identificar la planta y consulta rápidamente con un médico veterinario. No esperes a que aparezcan síntomas para pedir orientación.
Ojo con las espiguillas de pasto
Hay otro pequeño peligro que puede pasar desapercibido durante los paseos: las espiguillas o semillas de pasto.
Estas estructuras tienen pequeñas puntas que pueden engancharse en el pelo y avanzar hacia la piel. Pueden quedar atrapadas entre los dedos, en las patas o incluso introducirse en los oídos.
Después de caminar por zonas de pasto alto, revisa cuidadosamente:
- Entre los dedos y las almohadillas.
- Las patas y el pelo.
- Las orejas.
- El cuerpo, especialmente si tiene pelo largo.
Si después del paseo comienza a lamerse insistentemente una pata, cojea, sacude la cabeza o se rasca una oreja, presta atención: podría haber quedado una espiguilla atrapada y es recomendable consultar con un veterinario. Evita intentar extraer una espiguilla que se haya introducido en la piel o en el oído.
Alergias, piel y muda: señales que debes observar
El aumento del polen y otros alérgenos ambientales puede generar molestias en algunos perros. La picazón, el enrojecimiento de la piel, el lamido excesivo de las patas, el rascado y las molestias en los oídos son algunas señales que conviene observar.
Sin embargo, no toda picazón es una alergia estacional. Las pulgas, las garrapatas, las infecciones, las alergias alimentarias y otras condiciones también pueden provocar síntomas similares. Por eso, si las molestias son frecuentes, intensas o afectan su rutina, lo mejor es consultar con un médico veterinario para identificar la causa.
Además, durante esta temporada algunos perros pueden experimentar una mayor renovación del pelaje. Si notas más pelo en sus camas, mantas o rincones favoritos de la casa, no necesariamente significa que exista un problema: los cambios estacionales pueden venir acompañados de una muda más intensa.
Para acompañarlo durante este período, mantén una rutina de cepillado adecuada a su tipo de pelo y revisa regularmente su piel. Presta atención a señales como enrojecimiento, descamación, zonas sin pelo o picazón persistente, ya que pueden indicar que necesita una evaluación veterinaria.
Alimentación: una parte importante de su bienestar
La primavera es una buena oportunidad para revisar sus rutinas: cuánto ejercicio realiza, cuánta agua consume, cómo está su piel y pelaje y qué alimentación está recibiendo.
Una dieta completa y equilibrada debe aportar proteínas, grasas, vitaminas y minerales en las proporciones adecuadas para su etapa de vida. En particular:
- Proteínas: participan en la formación y el mantenimiento de los tejidos, incluido el pelo.
- Omega 3 y omega 6: son ácidos grasos que contribuyen al mantenimiento de la piel y al buen estado del pelaje.
- Zinc: es un mineral que participa en el mantenimiento de una piel saludable y en distintos procesos del organismo.
Una nutrición adecuada ayuda a cubrir sus necesidades nutricionales durante todo el año y forma parte de un cuidado integral. Si tu perro presenta picazón, irritación u otras molestias persistentes, recuerda que la alimentación no reemplaza la evaluación veterinaria.
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Una primavera para vivir en movimiento
La primavera nos invita a salir, descubrir nuevos lugares y compartir más tiempo con nuestros perros. Y disfrutarla juntos también significa aprender a reconocer sus necesidades: saber cuándo el calor es demasiado, revisar sus patas después de caminar por pasto, buscar garrapatas y evitar que coman plantas que podrían ser peligrosas.
Con una buena prevención, atención a sus señales y una nutrición que acompañe sus necesidades, podemos hacer de cada paseo una nueva oportunidad para explorar juntos.
Porque cuidarlos también es darles más oportunidades para vivir en movimiento.
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